El Sevilla ha regresado al liderato de LaLiga, como a inicios de octubre, en el segundo parón del campeonato. La primera vez pudo ser circunstancial, una de esas sorpresas del primer mes y medio del curso, pero ya esta segunda sólo vienen a corroborar el buen momento que atraviesan los hombres que entrena Pablo Machín, quienes se están acostumbrando a vivir con la presión de verse en lo más alto.
Frente al Valladolid sabían que los tres puntos les colocaría líderes. No fallaron. Sufrieron y tuvieron que apretar los dientes ante uno de los rivales que más cara vende su derrota. Aun así, este Sevilla está para cosas grandes. ¿Pelear por el título? Dependerá, como cuando uno de los mortales trata de entrar en el Olimpo, de lo caro que pongan los Dioses el campeonato. Por encima o debajo de los 80 puntos. Ahí estará la clave.
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